La Revolución de Octubre y la educación

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EN MARCHA| El presente artículo es una reseña bibliográfica del artículo: “La revolución de Octubre y la Educación (1917-1932)” de autoría de la organización Democracia Revolucionaria de la India, publicada en la Revista Unidad y Lucha No. 34, Órgano de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista Leninistas (CIPOML).

Luego de cien años de la gesta heroica de la Revolución de Octubre, la experiencia de construcción del poder obrero y la edificación de la Unión Soviética, debe ser analizada en la dialéctica de un proceso que hizo realidad la “utopía” de la sociedad solidaria y equitativa.

Uno de los factores que permitió a los trabajadores y campesinos de la URSS transformar el país atrasado del siglo XIX a una potencia mundial del siglo XX que puso al primer hombre en el espacio, fueron los cambios en la educación pública que se realizaron luego de la toma del poder por parte de los bolcheviques.

La crítica socialista a la educación burguesa-zarista recogió lo desarrollado por pensadores como Owen y Marx, “así como el pensamiento democrático de Rousseau, Pestalozzi, Montessori, Dewey, e insistieron en la necesidad de educar a los niños no sólo para adaptarse al mundo circundante, sino también para cambiarlo”.

Lenin y Krupskaya “desarrollaron una crítica exhaustiva de la educación burguesa y las propuestas de transformación democrática y socialista en caso de una revolución”, la democratización de la escuela va indisolublemente ligada al desarrollo de un Estado democrático nos señalaron.

A esta propuesta democrática de acceso a este derecho, Lenin sumó una característica general de los contenidos educativos, la cultura socialista debía basarse y aprovechar lo mejor de todas las culturas en la historia de la humanidad.

“La educación burguesa, al privar a los niños de la clase obrera de este patrimonio cultural y convertirlo en un privilegio exclusivo de las clases dominantes, estaba cortando al proletariado de toda herencia humana.”

“Cuando el nuevo gobierno soviético fue nombrado al día siguiente de la revolución, Lunacharsky debía dirigir el recién establecido Comisariado de Instrucción. El incipiente Comisariado de Educación soviético se enfrentó a la resistencia de los antiguos burócratas”. Los obreros habían tomado el poder pero las ideas y la costumbre implantadas por el zarismo y la iglesia ortodoxa aún vivían en la conciencia de millones de trabajadores y campesinos. “El Decreto sobre la separación de la religión de la escuela y el retiro de la Biblia del currículo escolar…no cayó bien a un gran número de comunidades rurales que querían que los sacerdotes locales enseñaran la Biblia en las escuelas. De hecho, muchas comunidades rurales aprobaron resoluciones autorizando al sacerdote local a enseñar la Biblia”.

Un factor importante en el proceso de democratización de la escuela jugaba el estudiante. “Los niños de todas las edades no podían sino ser profundamente conmovidos por las transformaciones que se producían a su alrededor, la emoción de la revolución y la guerra civil y la preocupación de la NEP. Especialmente los niños de las clases trabajadoras y los campesinos que fueron capaces de emerger de las sombras de la clase media se despertaron en la acción política… Los estudiantes encontraron la libertad para criticar a sus maestros y la dirección de la escuela”. El activismo estudiantil fue influenciando a muchos educadores comunistas como Makarenko y Shatsky. “Los principios democráticos de funcionamiento colectivo como la formulación de normas de conducta a través de la discusión, el cumplimiento de ellas, el control de las responsabilidades de liderazgo por rotación, respetando sus decisiones, conservando el derecho a revisarlas en reuniones” guiaron los intentos de generar instituciones que encarnaban la “autogestión” institucional del estudiantado.

Pese a las vicisitudes de la Guerra Civil, los esfuerzos por democratizar la educación fueron inmensos. “La Declaración sobre la educación preescolar de noviembre de 1917 estableció que la educación pública de todos los niños debe comen- zar en los primeros meses de vida”. En diciembre de 1919 se aprobó un decreto sobre la eliminación del analfabetismo, que obligaba a los ciudadanos soviéticos menores de 50 años a asistir a clases de alfabetización.

Muchos fueron los esfuerzos por generar innovaciones educativas, principalmente en el área de los estudios politécnicos. Con la llegada del primer plan quinquenal “el Partido inició la “Revolución Cultural”. Los estudiantes y la juventud en general participaron con mucho entusiasmo para transformar el panorama educativo y reinterpretar radicalmente el nuevo plan de estudios y la pedagogía iniciada por la Revolución de Octubre”.

El año 1928-1929 vio también un cambio en la dirección del Comisariado cuando Lunacharsky renunció, éste fue sustituido “por A. S. Bubnov que reclutó a algunos de los intelectuales más radicales como V. N. Shulgin en el liderazgo académico. Ellos se habían quejado que, mientras los soviéticos adultos experimentaban la revolución, los niños eran privados de esta experiencia porque continuaban yendo a la escuela que funcionaba de la misma manera jerárquica como en los tiempos pre revolucionarios”. La discusión instaurada sobre la forma de estructurar la educación y su vinculación con el trabajo fue muy grande y duró varios años. Esto era natural, pues se instauraba un pro- ceso inédito en la historia, y debido a la trascendencia del mismo los debates eran normales, pues ningún cambio se da en paz. “Así, la primera década después de la revolución se gastó en intensos debates sobre la necesidad y la naturaleza de la educación secundaria. De hecho, si debería estar bajo el control del Comisariado de Educación o de Industria fue también materia de mucho debate”.

En conclusión, según los autores del artículo, los cambios ocurridos en el tema educativo en la URSS “logró poner n a siglos de privación educativa de los más pobres y abrirse a los caminos para el progreso personal y la asunción de puestos de responsabilidad en la sociedad. En el pro- ceso desató el potencial creativo de millones de personas que antes se condenó a la servidumbre y la exclusión”.

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