Los soviets en la Revolución Rusa de 1917

lenin soviets

Partido Comunista del Trabajo – PCT (República Dominicana)

¡Todo el poder para los soviets! V.I. Lenin.

Entre febrero y octubre, un grito de la clase obrera y el campesina Ruso.

El 7 de noviembre del 1917 está marcado en la historia de la humanidad como el día en que por primera vez la clase trabajadora conquistó el poder político.

El surgimiento y vicisitudes de los soviets expresan en gran medida el ritmo y latidos del proceso revolucionario ruso entre 1905 y 1917. En efecto, los momentos de auge y reflujo de la revolución rusa, solo pueden ser abordados y comprendidos cabalmente en la medida que en el balance incluimos en su justa dimensión el protagonismo que correspondió a la figura de los soviets en las altas y bajas del movimiento revolucionario.

De ahí que en ocasión del centenario conmemorativo de la Gran Revolución Socialista Soviética, resulta obligado detenernos en la cantera de lecciones que derivan del legado de los soviets, como instancia que unificó y organizó las masas trabajadoras movilizadas en lucha por el derrocamiento del poder zarista, contra la burguesía y para la construcción del poder obrero y popular.

¿Y qué fueron los soviets?

Fue la respuesta organizativa de la clase trabajadora rusa a la situación de miseria y violación a los más elementales derechos de la persona humana a que estaba sometida por el Zar Nicolás II y lo que éste representaba manteniendo en la miseria a millones de hombres y mujeres del pueblo, mientras este y su privilegiada familia concentraba todo el poder y acaparaba todas las tierras y las riquezas producidas.

Durante el interregno 1905–1907 Rusia vivió un período de auge revolucionario sin precedentes, en el cual la clase obrera protagonizó grandes jornadas de lucha por sus reivindicaciones salariales, sociales y políticas. Las numerosas y continuas huelgas obreras, especialmente en los grandes centros de concentración de trabajadores, la demanda de reducción de la jornada de trabajo a ocho horas, al calor del movimiento, comenzó a ser acompañada por consignas contra la autocracia, por la libertad y la democracia.

El desarrollo de la lucha en 1905, dio lugar al surgimiento desde las masas, de la experiencia del Soviet. Es justo observar que, en principio tal iniciativa no respondió a la directriz de algún partido. El primer Soviet surgió en Ivánovo–Vosnesensk que era el centro más importante de la industria textil rusa y contaba con una de las expresiones más antiguas del movimiento obrero organizado.

¿Por qué surgieron los soviets?

En sus inicios fueron simples asambleas o juntas, organizaciones de las masas trabajadoras de una fábrica en particular, de un sector de la producción, o los servicios y que tenían como función, la defensa de los intereses de los trabajadores. Luego se extendieron y se formaron también en el campesinado para reclamar el derecho a trabajar la tierra, y hasta en el ejército del propio régimen zarista para defender los derechos de los soldados, en su condición de trabajadores oprimidos también.

Los soviets, como organización de masas, eran terreno en disputa, por razones diferentes, de las distintas fuerzas políticas, incluso de la reacción que los quería para destruirlos y desarmar a la clase trabajadora de un instrumento de resistencia clasista. Los soviets eran una organización amplia, de trabajadores sin partido, y también comunistas había en su seno.

Con su disposición de movilización y combate además de contribuir —en un papel protagónico— a crear una condición revolucionaria que terminó derrocando el régimen zarista con la revolución de febrero del 1917.

Antes, también hicieron aportes políticos al contribuir a que en Rusia se estableciera una monarquía constitucional limitada, y la creación de la Duma, una especie de asamblea parlamentaria.

Los soviets surgieron como un desarrollo natural de los Comités de huelga creados por los obreros ferroviarios, y los comités de fábricas y talleres, los cuales, en principio solo tenían como objetivo dirigir el movimiento huelguístico. Esos comités se transformaron en un proceso gradual bajo el impulso de los acontecimientos revolucionarios, asumiendo nuevos objetivos y tareas en el orden señalado más arriba. Fueron hechura de la creatividad de las masas y las circunstancias de la lucha, si bien contaron desde temprano con la participación activa de las organizaciones revolucionarias, incluidos los socialistas revolucionarios y las corrientes menchevique y bolchevique del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso.

En el marco de la revolución de 1905, los Soviets se constituyeron en todas las regiones del país, pero los que desempeñaron el papel principal fueron los Soviets de Petersburgo y el de Moscú por la importancia económica y política de una y otra ciudad en la Rusia zarista.

El Soviet de Diputados obreros se instaló en octubre de 1905 como uno de los puntos altos del proceso revolucionario en curso y en tanto que Petersburgo era centro neurálgico del movimiento revolucionario, ejerció una gran influencia en el resto del país. Uno de los primeros objetivos que se trazó el Soviet recién constituido era concentrar la dirección del movimiento de huelgas de todas las fábricas y talleres de Petersburgo en un comité obrero común.

Este Soviet estaba constituido por 562 diputados, delegados de fábricas, talleres y sindicatos, la representación de unos 250 mil obreros. Su comité ejecutivo estaba integrado, además de los delegados obreros de fábricas y sindicatos, por nueve representantes de partidos socialistas. Era un punto de unión de todos los sectores y tendencias revolucionarias, incluidas las corrientes de la pequeña burguesía radical. El Soviet, bajo dirección de la socialdemocracia revolucionaria, arrastraba tras de sí a todos los sectores de la población.

Para ilustrar acerca del carácter revolucionario de este organismo, a continuación se indica el contenido de una de sus primeras decisiones, que consistió en presentar una serie de demandas ante la Duma (Parlamento) del Municipio: tomar medidas para el abastecimiento de los trabajadores de la capital; entrega de los edificios públicos para la realización de asambleas; abolición de la concesión de locales y subvenciones a la policía, gendarmes y otras agencias represivas; entrega de dinero de las finanzas municipales al Soviet para el armamento del proletariado de Petersburgo en lucha por la libertad del pueblo.

Dinámica, democracia interna y poder de las masas.

Como todo parto de las masas oprimidas en movilización, los soviets fueron respuestas organizativas espontaneas; su dinámica y estructura se modificaba dependiendo de las circunstancias. Eran de estructura simple, flexibles pero firmes frente a los enemigos de clase.

¿En qué radicó su riqueza frente a la realidad concreta en la que surgieron y se desarrollaron?

En su carácter clasista, en su vocación de poder, en su filosofía y salto cualitativo en que evolucionaron. No se quedaron en la demanda del salario y la jornada de ocho horas, fueron por más: por el poder político, por el gobierno, por la dirección del Estado y la sociedad.

Fue así como crecieron y se convirtieron en organismos representativos de la clase obrera; luego en frentes de resistencia armada para combatir al enemigo de clase, para derrocarlo; y además de que exigían conquistas sociales y económicas, incorporaron las demandas políticas, incluyendo la más elevada: la toma del poder y gobernar para la clase obrera y el campesinado.

En esa dinámica creativa, los soviets trascendieron y se convirtieron en embrión del poder popular… en medio de la lucha reivindicativa, política y armada impusieron en Rusia una nueva realidad social; en el periodo febrero 1905–1907 crearon las condiciones para el advenimiento de Octubre 1917.

El Soviet de San Petersburgo, además de las huelgas y la activa propaganda que realizó, puso en práctica la jornada de ocho horas, proclamó la libertad de prensa y de reunión, confiscó imprentas, promovió la ayuda solidaria con los parados, logró de la autocracia la promesa de convocatoria de la Duma y el reconocimiento de libertades y derechos políticos; promovió la creación de grupos de milicias obreras y en el período de mayor auge del movimiento revolucionario en curso ejerció como un órgano de poder.

Sobre el papel de los bolcheviques en todo este proceso, ilustra el hecho de que en ocasión de ser detenido el primer presidente del Soviet Jrustaliev, en su lugar fue designado uno del bando bolchevique, no obstante que la influencia predominante en el mismo era de los mencheviques.

El Soviet de Moscú surgió en noviembre en el marco de la huelga de los tipógrafos que movilizó la solidaridad de la mayoría de la clase obrera de esa ciudad con manifestaciones, choques con las tropas y barricadas. El Soviet de Diputados obreros adoptó una postura más decidida que el Soviet de San Petersburgo en relación con el armamento, la propaganda y organización entre los soldados, asumió el papel de órgano de la insurrección. Distinto a la experiencia de Petersburgo, la principal influencia era de los bolcheviques, desempeñando los socialistas revolucionarios y mencheviques un papel secundario.

Estaba constituido por 200 diputados que representaban a más de 100 mil obreros. Además del Soviet central, existían Soviets en las barricadas. La decisión de la huelga general adoptada por el Partido Socialdemócrata fue respaldada por el Soviet y las asambleas generales de cada fábrica.

¿Había mujeres en los Soviets?

La emblemática Alexandra Kollontai, dice, Si! Lo argumenta en su artículo titulado “Mujeres combatientes en los días de la Gran Revolución de Octubre”, publicado en el año 1927. Se pregunta quiénes fueron y si fueron casos aislados; se refiere a varias, y asegura que no fueron casos aislados, que “hubo multitudes de ellas: decenas, centenas de miles de heroínas anónimas que marcharon —codo a codo— con los obreros y campesinos, bajo la Bandera Roja y la consigna de los Soviets, pasando sobre las ruinas de la teocracia zarista hacia un nuevo futuro”.

Las características distintivas de los Soviet se pueden resumir en los siguientes puntos:

1) Surgieron al calor de la lucha de las masas oprimidas y con la presencia de comunistas en su seno.

2) Flexibles en su estructura, nada rígido ni dado por fórmula mágica. Cada circunstancia establecía la necesidad, partiendo siempre del objetivo estratégico; tenían encargados de prensa y publicaciones (algunos con prensa propia); de hacienda (economía), de mítines, de armas y otros asuntos.

3) Unitarios. Articuladores de la unidad -en la lucha- de la clase obrera.

4) Con vocación de poder.

5) Era un trabajo no asalariado, sujeto a la rendición de cuentas y a la revocación del mandato ante el incumplimiento de los delegados.

6) La elección de diputados era proporcional a la cantidad de obreros en una fábrica o sector de servicio determinado.

Una de las principales lecciones que deriva de aquellas experiencias, es que sin el tipo de organización del Soviet, el partido no habría podido conducir las masas a la insurrección armada.

Otra lección la constituye el acierto de los bolcheviques cuando advirtieron a tiempo que los Soviets de organizaciones representativas de las masas, en el curso de la lucha, habían experimentado la transformación de comités de huelga en órganos de lucha revolucionaria y embrión del Poder revolucionario.

Como se sabe, la revolución de 1905 concluyó en derrota para los trabajadores y las organizaciones revolucionarias. Con su desarrollo y maduración, el movimiento no solo tenía como blanco al zarismo, sino que los trabajadores comenzaron a plantearse entre sus blancos además al capitalismo, ante lo cual la burguesía que había sido aliada en la lucha contra el zarismo, volvió la espalda a la revolución, respaldó al zarismo y apoyado en esa circunstancia el gobierno inició su ofensiva contra el movimiento.

Además el movimiento no pudo coordinar en un solo centro dirigente los numerosos Soviets dispersos en el país, ni hubo coordinación entre las huelgas en las ciudades y los levantamientos que tuvieron lugar en el campo. El partido bolchevique apenas había avanzado en su construcción, sólo en Siberia y precariamente en Moscú se constituyeron soviets de soldados. Todas esas circunstancias impidieron que el movimiento concluyera victorioso.

Haciendo un balance de la experiencia de 1905 ante jóvenes obreros suizos, Lenin afirmaba en enero de 1917: “Hasta el 22 de enero (9 según el viejo calendario) de 1905, el partido revolucionario de Rusia lo formaba un pequeño grupo de personas. Los reformistas de entonces (exactamente como los de ahora) se burlaban de nosotros tildándonos de “secta”. Varios centenares de organizadores revolucionarios, unos cuantos miles de afiliados a las organizaciones locales, media docena de hojas revolucionarias, que no salían más de una vez al mes, se editaban sobretodo en el extranjero y llegaban a Rusia de contrabando, después de vencer increíbles dificultades y a costa de muchos sacrificios: eso eran antes del 22 de enero 1905 los partidos revolucionarios, y en primer término, la socialdemocracia revolucionaria…

No obstante el panorama cambió por completo en el curso de unos meses. Los centenares de socialdemócratas revolucionarios se transformaron “de pronto” en millares, los millares se convirtieron en jefes de dos o tres millones de proletarios. La lucha proletaria suscitó una gran efervescencia, que en parte fue movimiento revolucionario, en el seno de una masa campesina de cincuenta a cien millones de personas… Así pues, un país enorme de 130 millones de habitantes, se lanzó a la revolución…”1

Continuando su intervención, al valorar la situación prevaleciente en Europa en el contexto de la guerra imperialista en curso, antes de la revolución de febrero de 1917, Lenin llamó a apostar por el optimismo en torno a las perspectivas de la revolución proletaria:

No nos debe engañar el silencio sepulcral que ahora reina en Europa. Europa lleva en sus entrañas la revolución (…) Lo mismo que en la Rusia de 1905 comenzó bajo la dirección del proletariado la insurrección popular contra el gobierno zarista y por la conquista de la república democrática, los años próximos traerán a Europa, precisamente como consecuencia de esta guerra de pillaje, insurrecciones populares dirigidas por el proletariado contra los capitalistas. Y estas conmociones no podrán terminar más que con la expropiación de la burguesía, con el triunfo del socialismo”2.

No obstante la derrota sufrida por la revolución de 1905, dicha experiencia se constituyó en un ensayo para la revolución de 1917. Esto explica el resurgimiento de los soviets 12 años después en febrero de 1917, cuando los obreros y soldados de Petrogrado derrocaron el poder zarista en proceso de desgaste y agotamiento.

La revolución de febrero de 1917 tuvo mucho de espontaneidad de las masas, entonces carentes de una dirección revolucionaria ya que los principales dirigentes bolcheviques habían sido encarcelados o deportados. La burguesía liberal se alzó con el poder a través de la Duma del Estado.

El mismo día en que se nombraba el gobierno provisional, reapareció el Soviet de Petrogrado y al calor del desarrollo de los acontecimientos de la llamada revolución de febrero, de nuevo fueron desarrollándose los soviets por todo el país, pero la influencia en los mismos de organizaciones pequeño burguesas, bajo el pretexto del carácter democrático burgués de esta fase de la revolución, permitió la entrega del poder a la burguesía.

Sin embargo los soviets continuaron desarrollándose al influjo del ímpetu revolucionario de las masas trabajadoras, con lo cual sus acciones oscilaban entre la profundización de la revolución y la vacilación que provocaba la desorientación ideológica de los socialistas revolucionarios y mencheviques. En la medida que los soviets empujaban, el sentido revolucionario se afirmaban como órganos de poder de las masas trabajadoras y el gobierno provisional burgués tenía que hacer concesiones. Y viceversa; en la medida que la iniciativa la tomaba este último, el Soviet retrocedía.

La situación descrita dio lugar a la famosa dualidad de poderes, expresión con que Lenin caracterizó la situación creada tras la revolución de febrero con el protagonismo fundamental de las masas obreras, el advenimiento de los soviets, el derrocamiento del zar y el control del poder parte de la burguesía a través del gobierno provisional.

Al calor del desarrollo de esas contradicciones, los bolcheviques iban consolidando su organización e influencia política en las masas, lo cual junto a la incorporación de muchos de los principales dirigentes bolcheviques que retornaban del exilio, dio lugar a un proceso de pérdida gradual de la influencia de las posiciones vacilantes pequeño burguesas en los soviets.

En ese contexto Lenin regresa en abril y elabora las famosas Tesis de Abril, donde se recoge y sintetiza la orientación revolucionaria de los bolcheviques para el curso de la revolución: tras el derrocamiento de la autocracia zarista, la burguesía ha tomado el poder. La guerra continúa siendo una guerra imperialista y el proletariado no podía sostenerla sin traicionar el socialismo, en ese sentido había que explicar, decía Lenin, “pacientemente” a las masas que la culminación de la guerra sobre bases realmente democráticas, implicaba necesariamente el derrocamiento del capitalismo. Observaba que, el gobierno de los soviets, formado en paralelo al de la burguesía, si bien en estado embrionario y débil, su importancia era creciente cada día y advertía que la solución de esa contradicción se resolvía correctamente otorgando todo el poder para estos.

En la ocasión, Lenin destacó la condición de minoría del partido bolchevique en ese momento en los soviets, ya que la mayoría de estos pertenecía a los mencheviques y socialistas revolucionarios que se encontraban bajo influencia de la burguesía y temían romper con los capitalistas tomar el control del poder. Por esa razón, la consigna “Todo el poder a los Soviets”, no significaba la dictadura del proletariado, sino el paso del poder a manos de la democracia pequeño burguesa, con el objetivo de separarla de la burguesía. Mientras los bolcheviques fueran minoría, había que denunciar la política conciliadora de los partidos pequeño burgueses y explicar a las masas sus errores. Se requería una labor paciente y tenaz en el seno de los obreros, campesinos y soldados, para conquistar su confianza y la mayoría en los soviets.

Caracterizando de forma resumida la situación planteada, sostuvo que: “La peculiaridad del momento actual en Rusia consiste en el paso de la primera etapa de la revolución, que ha dado el poder a la burguesía por carecer el proletariado del grado necesario de conciencia y de organización, a su segunda etapa, que debe poner el poder en manos del proletariado y de las capas pobres del campesinado”3

Esa táctica delineada por Lenin es la que hizo posible que los bolcheviques fueran ganando terreno en una espiral que fue alineando la mayoría de los soviets tras esta política hasta lograr el Soviet de la ciudad de Petrogrado, que igual como sucedió en 1905, era el centro neurálgico de la revolución en curso. No es casual que el Comité Militar Revolucionario que concentró la dirección operativa de la revolución estuviera adscrito precisamente al Soviet de Petrogrado. Los acontecimientos entre abril y el 25 de octubre de 1917 tienen en su centro el protagonismo de los soviets y su paso de organizaciones de lucha de las masas a su consolidación como órganos de poder, proceso que fue posible por la adecuada asimilación de toda la experiencia anterior, especialmente las victorias y reveses desde el auge de la revolución en 1905-1907 y su descenso y predominio de la contra-revolución entre 1907-1912.

Valorando el alcance de la experiencia soviética, Lenin afirmó en 1919: “El poder del Estado ha sido organizado de una manera que únicamente los obreros y los campesinos trabajadores, excluidos los explotadores, constituyen los soviets, organizaciones de masas a las que se transfiere todo el poder público. Esa es la causa de que, por más que calumnien a Rusia los representantes de la burguesía de todos los países, la palabra “Soviet” no sólo se ha hecho comprensible en todo el mundo, sino popular, entrañable para los obreros, para todos los trabajadores…”.

Consciente de que se transitaba una senda inexplorada y de que el proceso de transformación revolucionaria de la sociedad tiene como característica distintiva la complejidad, en el mismo texto Lenin agrega que: “Sabemos muy bien que tenemos todavía muchos defectos en la organización del Poder soviético. Este poder no es un talismán prodigioso. No cura de golpe las lacras del pasado, el analfabetismo, la incultura, la herencia de la brutal guerra, la herencia del capitalismo rapaz. En cambio, permite pasar al socialismo”4.

Hoy como ayer, la humanidad no tiene alternativa al margen del socialismo para la construcción de una sociedad donde reine la justicia y sea abolida la explotación capitalista. ¡Ahí está el Octubre Rojo para la historia de la humanidad!

Hoy, cien años después, en las nuevas condiciones de dominación del capitalismo y opresión del imperialismo, el desafío ante los comunistas y revolucionarios es aprender de la audacia y creatividad de ese gran legado que constituye la Gran Revolución Socialista de Octubre 1917.

 

Partido Comunista del Trabajo – PCT

Marzo de 2017

1Informe sobre la revolución de 1905. Pronunciado el 9 de enero 1917 en la Casa del Pueblo de Zúrich, en una asamblea de jóvenes obreros suizos con motivo del 12 aniversario del Domingo Sangriento, considerado como el comienzo de la revolución rusa en 1905. En: Obras Escogidas, Tomo I, Moscú: Editora Progreso. 1981: 798-813.

2Loc. cit.

3Las Tareas de proletariado en la presente revolución. Publicado originalmente el 7 de abril de 1917 en Pravda. Aquí se traza el rumbo del partido hacia la transformación de la revolución democrático-burguesa en revolución socialista. En OE, Tomo 2, Moscú: Progreso. 1981:33-37.

4Vladimir I: Lenin. Qué es el poder soviético? Discurso en marzo de 1919; en Obras Completas, T. 38, Editora Progreso, Moscú, 1981, pp. 238-239.

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