El ambientalismo mercantilista de García Linera

tipnis bolivia
Por Jorge Gamarra
Hoy domingo 7 de agosto, el vicepresidente Álvaro García Linera, en su discurso por el 192 aniversario de la independencia, tomó el micrófono para decir una nueva impertinencia respecto al parque nacional TIPNIS.
A juicio del prestigioso matemático, las personas que defienden el parque de la arremetida depredadora del gobierno del MAS son un grupo de ecologistas coloniales que practican un “medioambientalismo elitista”. El calificativo responde a ese persistente afán de etiquetar a los colectivos sociales que no están de acuerdo con las torpes políticas de su gobierno, para de ese modo descalificarlos. Se trata de uno más de los muchos improperios inventados por el pedante político para proveer de un arsenal de insultos a sus cada vez más reducidos grupos de choque.
García Linera tiene muy poca autoridad para hablar de desarrollo porque, lastimosamente, no sabe absolutamente nada de economía. Su concepción del ‘desarrollo de las naciones pobres’ no pasa de ser un discurso divorciado de la realidad que se basa en el supuesto de que la industrialización consiste devastar nuestra riqueza natural hasta el absurdo de la miseria. En su cabeza no caben ideas que ni siquiera son tan complejas como desarrollo sostenible, manejo sustentable del territorio, preservación de los activos ambientales y control de la generación de externalidades.
Ya desde hace tiempo se hizo evidente que la concepción del MAS acerca del desarrollo económico es anticuada, torpe e improductiva. La estatización de los recursos clave del país para explotarlos desaforadamente junto a empresas transnacionales de cuestionable reputación, nunca va a conducir a nada más que al empobrecimiento y el deterioro de nuestra calidad de vida.
El intento de eliminar la intangibilidad del parque nacional TIPNIS, una de las reservas naturales más importantes del país y el continente, con más de 3 mil especies de plantas y mil especies de animales, le hará un grave daño a Bolivia. El costo ambiental de este oscuro negociado, el de la carretera, supera por mucho los magros beneficios egoístas que traerán la colonización del parque, la avara búsqueda de petróleo y la deforestación. ¿Realmente estamos dispuestos a sacrificar nuestra condición de país megadiverso por una imposición antidemocrática?
La calidad de vida de los habitantes del parque es algo que debe ser velado. Los residentes tienen derecho a acceder a todos los servicios básicos necesarios para su bienestar. Es una mentira descarada decir que a los estudiantes, activistas, dirigentes sociales, pobladores indígenas y ciudadanos de a pie que están en contra del proyecto de la carretera no les importa la vida de los pueblos del parque. Todo lo contrario. Sucede que, desde el punto de vista de esta sabia mayoría social, el cuidado de la reserva natural y el desarrollo del país no son dos cosas contradictorias.
Para que Bolivia se desarrolle, es imprescindible que el TIPNIS, Tariquía y el Madidi sean tratados como santuarios naturales de alto valor ecológico y natural.
Es una tontería razonar como García Linera: si el imperio contamina, nosotros hagámoslo con más razón. La definición de mal negocio es hacer algo que te cuesta 100 y te paga 1. El proyecto de la carretera es un mal negocio, un pésimo negociado que hará más daño que bien.
Para un sano aprovechamiento de nuestra riqueza natural hay que partir de la noción de que ésta debe ser bien cuidada. El parque necesita manejo sostenible, no un proyecto inspirado en ideas mercantilistas del siglo XVII.
Ayudemos a la gente pobre que habita el parque brindándole el mayor bienestar, pero no de esta manera, porque no es la correcta. Decir que la carretera es una condición necesaria para que el gobierno se haga cargo de velar el cumplimiento de los derechos de los residentes del TIPNIS es un acto de vil chantaje. Démosles a nuestros compatriotas la mejor educación, salud y vivienda sin poner pretextos.
Las personas movilizadas en defensa del parque se oponen a la carretera no porque quieran un ‘santuario puro donde pasar vacaciones’, como cree el ex guerrillero ahora convertido en princeso del proceso de cambio. Se oponen a la carretera porque, inteligentemente, se dan cuenta de lo mucho que significa el TIPNIS para el país.
El ambientalismo socialista del MAS es un fraude. Que el mundo sepa que este gobierno escupe sobre la riqueza natural de Bolivia con la misma boca con la que miente sobre la Pachamama.

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