ORGANIZARNOS PARA LUCHAR EN LAS CALLES Y URNAS, POR UNA RESPUESTA REVOLUCIONARIA AL MAS

SAN FRANCISCO

Han transcurrido 35 años, desde que los bolivianos, hemos logrado arrancar la plena vigencia de las libertades y derechos democráticos de los gobiernos militares. Desde el 10 de octubre de 1982, como un legado de los combatientes por la Democracia que ofrendaron sus vidas, a la cabeza y bajo la dirección de la COB, FSTMB y CSUTCB, hoy gozamos de una democracia, que nos da el derecho a vivir en base a normas y leyes que hacen a un Estado de Derecho.

Los partidos y organizaciones de izquierda, junto a las organizaciones sindicales inmersos en ella hemos sido los baluartes de resistencia a las dictaduras militares y hemos cumplido un rol protagónico en la recuperación de la Democracia, pero no obstante este papel fundamental, no hemos sabido hacernos del gobierno y del poder, por nuestra deleznable lectura de lo que significa la “democracia forma” o “ democracia controlada”, en búsqueda de un modelo democrático más sustantivo y popular. Por eso es que los partidos de derecha llenaron ese vacío de poder después de las dictaduras militares. Por la falta de una alternativa popular construida desde la izquierda, el MAS, asumió el Poder fundamentado en las llamadas “Organizaciones Sociales”, los cocaleros, organizaciones populares como las FEJUVES y algunos sindicatos y federaciones que fueron cooptadas por el modelo a cambio de prebendas En los más de 10 años de gobierno, sin embargo de esa aparente correlación de fuerzas en favor de las mayorías nacionales, el gobierno se rodeó de viejas estructuras reaccionarias de partidos caducos.

La Asamblea Constituyente no abrió espacios de deliberación a los pueblos y naciones originarias y solo alcanzó a aprobar algunas reformar declarativas que no modificaron en nada la cuestión del empoderamiento de las mayorías, de las instituciones democráticas, sin posibilidad de tomar democráticamente fracciones del Podes Estatal a fin de darle la orientación revolucionaria y popular propuesta por la insurgencia popular en la Guerra del Gas que tanta sangre costó al valeroso pueblo alteño. El gobierno ha olvidado la Agenda de Octubre.

Si bien se incorporó al Parlamento algunos dirigentes de organizaciones sociales, la correlación de fuerzas no cambió fundamentalmente y el Parlamento, pasó a constituirse en un mecanismo más de la estructura de Poder manejada desde el Poder Ejecutivo. El llamado “Estado Plurinacional”, no cambió la naturaleza del Poder en desmedro de los órganos de gobierno departamentales y municipales que siguieron amarrados al centralismo más secante. Es decir que los cambios que se hicieron, fueron meramente formales y no hubieron cambios en lo cardinal de la sociedad basada en las relaciones sociales de producción mercantilista y explotadora de los recursos naturales, sin haber acometido las tareas de la industrialización que no solo hubieran dado trabajo a los bolivianos, sino hubiera propuesta un modelo de desarrollo con fuerte contenido nacional que hubiera nivelado por lo menos en parte, la pobreza del campo de occidente en comparación con el desarrollo alcanzado en el oriente, cuyas oligarquías se fortalecieron en alianza con el MAS y siguen soñando con la fragmentación de nuestra patria. Es decir, que no hubo cambio social y no se mejoró las condiciones de pobreza de grandes mayorías nacionales y por el contrario, la falta efectiva de controles sociales, hizo surgir dentro del MAS, sectores que se enriquecieron a costa de los recursos nacionales por medio de acciones delincuencias que no han sido castigadas desde el Estado prebendal del populismo masista. Hay un estado de corrupción generalizada en la administración pública y las empresas públicas organizadas sin estudios previos que han debido quebrar o que funcionan en situación deficitaria. Seguimos siendo un país exportador de materias primas, no hay industrialización y la desocupación es tan lacerante en nuestros hogares que no hay certidumbre en el futuro para la juventud.

Los pueblos indígenas, sistemáticamente oprimidos desde los tiempos de la colonia y la república, no ha cambiado en lo fundamental y por el contrario, durante estos años, el Estado centralista, en coherencia con su política oligárquica, hizo víctima de sus actos de represión: se intervino el CIDOB, CONAMAQ con el objetivo de dividir para reinar. Las dos ,marchas de los pueblos originarios en defensa del TIPNIS, fueron brutalmente intervenidas, cometiéndose atropellos en contra de sus más elementales derechos previstos por el Convenio 169 de la OIT. Campesinos de las comunidades de Mallcu Cota también fueron masacrados cuando salieron en defensa de la riqueza mineras amenazadas por consorcios extranjeros. En Achacachi, el gobierno ha socapado los actos de corrupción del Alcalde masista por medio de la intimidación y el terror. En términos generales, existe una política de sometimiento de los pueblos originarios con el objeto de consolidar el asalto a las riquezas de los parques naturales del TIPNOS y Tariquia a fin de poner su territorio al servicio de la depredación de los cocaleros y los consorcios madereros.

Por eso, las organizaciones políticas que suscriben este documento, han iniciado una serie de contactos con el objeto de encontrar puntos de coincidencia que nos permite proponerle al país una alternativa política que tenga como objetivo supremo, sacarlo del estado de corrupción, miseria y atraso en que no podemos seguir soportando. Vamos a poner nuestros mejores esfuerzos para construir una alternativa revolucionaria que cumpla con los objetivos de la Agenda de Octubre. Frente a los afanes prorroguistas antidemocráticas del masismo, como la mayoría del pueblo boliviano, exigimos el respeto de la voluntad popular expresada el 21 de febrero del 2016, que le dijo NO a la revisión del artículo 168 de la Constitución Política del Estado, que como voluntad del pueblo expresada en las urnas, negó a la dupla Evo y Álvaro, cualquier posibilidad de volver a ser reelegidos y peor aún, a acudir por ese medio, a la reelección continua e indefinida que de ese modo, el MAS, que asumió el Poder en nombre de las mayorías nacionales, terminaría por asesinar a la democracia que tanto dolor y sangre costó al pueblo boliviano.

Nuestro rechazo a la reelección indefinida, es además, un rechazo a las aspiraciones de la vieja derecha reaccionaria y neoliberal, de volver a la captura del Poder Estatal para ponerla a su servicio.

¡VIVA LA UNIDAD DEL PUEBLO BOLIVIANO!

La Paz, 10 de octubre de 2017.

PARTIDO COMUNISTA REVOLUCIONARIO

PATRIA INSURGENTE-PARTIDO DE LOS TRABAJADORES

TENDENCIA UNIVERSITARIA POPULAR ANITIMPERIALISTA

 

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