POR UN 25 DE MAYO PARA DESPERTAR A LAS MASAS DEL LETARGO REFORMISTA Y ENCAMINAR A LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL.

Dr. Marcelo Ugalde Barrientos

Las jornadas de abril el pueblo chuquisaqueño por defensa y respeto a su integridad territorial puso en evidencia las limitaciones de la protesta y lucha del pueblo Chuquisaqueño en general y del sucrense en particular; asimismo, denunció una vez más el carácter antidemocrático y represor del Estado Plurinacional, poniendo en evidencia que la administración de Evo Morales está a la orden y servicio de las transnacionales.

El pueblo Sucrense aun respira por la herida infringida el año 2007 por la llamada “Lucha por la Capitalía Plena” desacreditada y combatida por el Gobierno. Las ilusiones constitucionales crearon la creencia que el desarrollo económico de la región pasaba por el traslado de los poderes del Estado a la ciudad de Sucre. Esto movilizó y organizó a todo el pueblo sucrense en una magnitud nunca vista en sur boliviano. Sin embargo, el costo de sangre y la deshonra histórica que le impuso la Asamblea Constituyente, la pusieron como una lucha al servicio de la media luna y la oligarquía, nada más lejos de la verdad.

En momentos en que la Burguesía Burocrática (representada por Evo Morales y el MAS) y la burguesía compradora (representada por empresarios del Oriente) entraron en tensión política por el control constitucional del Estado, pusieron como arena de contienda al pueblo boliviano, cuya máxima expresión fue la lucha del pueblo sucrense que al final fue quien pagó los costos políticos y sociales de aquel miserable conflicto que llegó al empate constitucional, demostrando así, que la gran burguesía no se suicida.

La rebeldía del pueblo sucrense fue desarmada por el macabro plan que fue ejecutado un 24 de mayo de 2008. El gobierno saldó cuentas con un pueblo que se levantó firme y consecuente, aclaramos que nos referimos a las masas y no a su dirección oportunista y rastrera de entonces. que no dudó en arrodillarse a los pies de gobierno de turno. Esa es la tragedia de la ciudad capital de Bolivia, dirigentes y políticos que solo medran de los recursos de la región, embaucan y se llenan el bolsillo a raudales y vomitan por sus bocas un sinfín de discursos liricos que proclaman la nueva buena del departamento de Chuquisaca, mientras el pueblo carga en sus espaldas las crisis, la inflación disfrazada de crecimiento económico, desempleo, miseria y toda la escatología del sistema capitalista que impone a los desposeídos y explotados.

A once de años, de aquellos sentimientos de frustración un nuevo despertar de la ciudad capital se desarrolla para defender lo que considera parte de su patrimonio y territorio regional: Los campos de Hincahusi y Aquio.

Frente a la parcialización del gobierno central con el Departamento de Santa Cruz, el pueblo chuquisaqueño se organiza y moviliza. Pero al Estado y el gobierno no le interesará siquiera tener el control político de casi todos los municipios ni de la Gobernación del Departamento, no le reconoce nada pues electoralmente no le sirve, prefiere la conquista política del Oriente, pues en occidente ya va en franco decline. Bajo dirección de los Cívicos Chuquisaqueños, cuya dirección encabeza un declarado Trotskista, se puede apreciar los límites y alcances de esta experiencia de lucha. No basta el encendido discurso, y la clásica disculpa de que las masas son inconscientes y recién despiertan al fragor de la lucha, sin objetivo estratégico el espontaneismo de las masas cae en saco roto, y eso solo lleva a atrasarlas.

Desde un inicio tres fuerzas políticas estuvieron en el desarrollo de este movimiento: El MAS a través de los municipios, organismos y movimientos sociales que responden al llamado “Proceso de cambio”; CODEINCA y las instituciones de la ciudad de Sucre; La llamada Oposición, que brillo por la idiotez que le caracteriza. Frente a ello el Gobierno, arma un pequeño espectáculo de supuesta persecución al Gobernador, lo risible fue observar en los videos que se publicaron a uno de sus allegados cercanos arengar a las masas para que lo persigan, de esta manera dividir y cambiar el curso de la movilización con el trapo sucio del racismo que siempre enarbola como bandera para justificar sus derrotas políticas. Aquello estuvo muy lejos de alcanzar, su objetivo. En las calles de Sucre ya estaba decidido volver a luchar. Como era sabido, los municipios controlados por el MAS, levantaron y se alejaron de la movilización.

El Gobierno para lavarse las manos y al amparo de la sentencia constitucional 1160/2017-S2 del 17 de diciembre de 2017, esgrima en un momento y con mucha celeridad un informe de la Empresa Sproule International Limite, la misma que vulnera la Ley N° 339 de Delimitación de Unidades Territoriales y su respectivo Decreto Reglamentario N° 1560 (en realidad dicha empresa solo reafirma lo que planteó hace seis meses). Con este golpe técnico, supuestamente el conflicto queda resuelto a favor del Departamento de Santa Cruz. Las casi tres semanas de movilizaciones, bloqueos, encuentros y desencuentros, son paralizados por la consternación que deviene en clausurar la lucha en un cabildo multitudinario que marcará la conciencia de un pueblo sumido otra vez en el olvido y el desprecio. Las salidas o esperanzas legales son desahuciadas. Otra vez el pueblo de Sucre se vio obligado a morder el polvo de la amarga derrota.

Estos hechos en apariencia son dos Departamentos en conflicto, Santa Cruz y Chuquisaca, uno que reclama la totalidad de los campos de Aquio e Incahuasi y, el otro, que declara que son campos compartidos. Detrás de estos acontecimientos se oculta la verdadera y tétrica razón para enfrentar pueblo contra pueblo: los intereses de las transnacionales petroleras. Se cree que el imperialismo principalmente yanqui, no se establece en bases territoriales y que actuaría supraterrenalmente, esto es falso, el imperialismo divide países enteros, pues es vital para su subsistencia frente a las contradicciones interimperialistas que están en antesala de una nueva conflagración mundial.

En este 25 de mayo, el desarrollo económico es necesidad del pueblo boliviano, por eso hay que deshacernos de las ilusiones del desarrollo regional autónomo, es un embuste ideológico para hacer creer al pueblo que “los recursos regionales bastan para desarrollarse”, somos un engranaje de la gran maquinaria capitalista, dependemos lamentablemente de su dinámica y leyes. Solo el socialismo es la única respuesta y la revolución el único camino a la esperanza.

24 de mayo de 2018

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