Francia | El gobierno se ve obligado a dar marcha atrás: intensifiquemos el movimiento de contestación social

Macron y su gobierno se han visto obligados a hacer concesiones, aunque limitadas, a raíz de la fuerte contestación social que se viene desarrollando desde hace varias semanas por parte del movimiento de los “chalecos amarillos”.

El arrogante presidente, de ricos y de patronos, envía a su ministro para tratar de calmar la cólera social que irrumpe especialmente en los territorios olvidados por el país. Desde el martes, cuestiones que eran tabú para el gobierno, como el impuesto sobre las grandes fortunas (ISF), estandarte de la política en beneficio de los ricos, han sido objeto de discusión por parte de los portavoces “macronianos”, a condición de que no se cuestione el carácter neoliberal de la política de estado, que sigue marcando el límite.

El distanciamiento, propio del estilo despectivo de la gestión presidencial y su gobierno, así como llamamientos dignos de un cuento de hadas, con vistas a implicar a “cuerpos de mediación” se multiplican. Esto evidencia la debilidad del gobierno y de su base electoral.

El movimiento de los “chalecos amarillos” se inscribe en un periodo más largo de movilizaciones sindicales: contra la ley El Khomri, contra la ley “del trabajo” (reforma laboral), contra la supresión de ayudas para el alojamiento, contra el cierre de hospitales… y después la de los trabajadores ferroviarios. Actualmente, las movilizaciones y las huelgas en las empresas exigen un aumento de los salarios, empezando por el salario mínimo interprofesional, que debe subir a 1800 €.

Por otro lado, las consecuencias de la reforma del bachillerato, la eliminación de puestos de trabajo en los institutos, de la plataforma virtual de estudios o de los centros de formación profesional han provocado movilizaciones en cientos de institutos. La respuesta ante esto es la porra, pero, dado el clima político actual, ello podría desembocar en más movilizaciones y más apoyo por parte de otros sectores en pie de guerra.

El gobierno está debilitado: se ha abierto una brecha

Las concesiones implican una suspensión, durante seis meses, de las medidas que habían provocado la rabia popular: se suspenden las subidas de los carburantes y se congelan las tarifas eléctricas hasta mayo de 2019. Esto llega mal y tarde. Desde el inicio del movimiento de los “chalecos amarillos”, las exigencias de justicia social, de medidas concretas para aumentar los salarios más bajos, las pensiones, de una mayor democracia… han acabado sumándose. Dentro de la plataforma de los “chalecos amarillos”, existen numerosas reivindicaciones apoyadas por el movimiento obrero y sindical, los colectivos de defensa de los derechos sociales y los servicios públicos (en materia de alojamiento, educación, jóvenes en riesgo de exclusión social, defensa de la sanidad pública y gratuita, etc.). Todos estos movimientos no solo no se oponen, sino que se complementan.

El gobierno propone consultas con vistas a ganar tiempo y abandonar su aislamiento. ¡No le demos tregua!
El movimiento de los “chalecos amarillos” llama a continuar con las movilizaciones.
El movimiento sindical, especialmente a través de la CGT, llama a la huelga y las manifestaciones el 14 de diciembre.
La iniciativa está en manos de los trabajadores, de las clases populares, de sus organizaciones de lucha.
Las exigencias que promueven la unidad entre los distintos movimientos están más a la orden del día que nunca:
-Aumento del salario mínimo interprofesional a 1800 €, de las pensiones y de las prestaciones sociales mínimas.
-Cobertura a los transportes a cargo de los empresarios (1).
-El IVA al 5’5 % para los productos de primera necesidad.
-Restablecimiento del impuesto sobre las grandes fortunas.

(1) El patrón de los patronos ha hecho una importante declaración: “el 80 % de nuestros asalariados usa el coche para ir a trabajar, de los cuales la mitad no tiene otra elección y hace una media de 44 km”. La conclusión que él no extrae, pero sí nosotros es: ¡que el patrón se haga cargo de los transportes!

París, 5 de diciembre de 2018
Parti Communiste des Ouvriers de France

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