CIPOML | Solidaridad con la lucha de los trabajadores y masas populares de Francia

Desde el 17 de noviembre se desarrolla un amplio movimiento  de   decenas de miles de personas, vestidas con un chaleco amarillo, que ocupan los cruces de carreteras, bloquean los accesos de las autopistas y se manifiestan cada sábado en París y otras ciudades. Ese movimiento se desarrolla también en la Isla Reunión, una de las colonias del imperialismo francés.

Provocado por el rechazo de un nuevo aumento de la tasa impuesta por el Estado sobre los carburantes, el movimiento se ha difundido rápidamente por las redes sociales con una fuerte cobertura mediática concretamente en las cadenas de información continua.

Las imágenes de violentos enfrentamientos de centenares de «chalecos amarillos», sin banderas ni pancartas de organizaciones (excepto la bandera de Francia) atacando almacenes de los barrios ricos de París y gritando «¡Macron dimisión!», se han visto en todo el mundo. En varios países, concretamente de Europa, mucha gente se ha visto reflejada en este estallido de cólera, en la denuncia radical, en los discursos y actos de los manifestantes. El movimiento de los «chalecos amarillos» se ha ganado la simpatía tanto en Francia como en otros países europeos y también ha planteado preguntas sobre su naturaleza, objetivos y perspectivas.

El movimiento de los chalecos amarillos en Francia, significa la entrada en la lucha social de nuevos sectores de las masas populares, provenientes de las zonas rurales y de la periferia de las ciudades. Se trata de sectores de la pequeña burguesía, de obreros principalmente de pequeñas empresas, poco sindicalizados, de obreros pobres, de artesanos, profesionales, pequeños patrones…

Todos son víctimas de las consecuencias de las políticas neoliberales desarrolladas desde hace años por gobiernos de derecha y socialdemócratas, políticas que Macron ha agravado y ampliado. Se manifiestan en liquidaciones de servicios públicos de las cercanías, espacialmente el transporte público, la liquidación de la protección social… y en el aumento continuo de los impuestos, de los precios de productos de primera necesidad, como la electricidad, el gas… Además, Macron y su gobierno han transferido billones a los ricos, a las grandes empresas en forma de ayudas públicas,  y reducciones de impuestos y cotizaciones sociales a las grandes empresas, a las grandes fortunas.

Por eso, Macron es ampliamente definido como el presidente de los ricos y de la gran patronal.

Cuando ese movimiento trataba manifestar en los barrios ricos de Paris, Macron y su gobierno han respondido con la represión. Cada sábado, miles de policías y gendarmes han arrestado centenares de manifestantes. Eso ha radicalizado los sectores más consecuentes de los chalecos amarillos.

Hasta ahora, los chalecos amarillos se han mantenido al margen del movimiento obrero, sindical y popular organizado que lucha desde años contra la política neoliberal de los gobiernos de turno. Esto se debe en gran parte a su composición social heterogénea y se expresa en un « apoliticismo » reivindicado y un rechazo a las organizaciones sindicales. Esa actitud es también alentada por fuerzas reaccionarias que actúan dentro el movimiento. Pero entre los chalecos amarillos, al menos en los sectores obreros y populares que están involucrados, son permeable a las exigencias del movimiento obrero y popular que lucha. Por eso, hay demandas en las plataformas de los piquetes de chalecos amarillos que son cercanas de las demandas del movimiento obrero y popular. Ellas son esencialmente reivindicaciones: de alzas del salario mínimo (SMIC), de las pensiones y ayudas sociales y de mayores impuestos a las grandes empresas y otras, de justicia social. Por supuesto, hay otras exigencias que corresponden a los intereses de los pequeños patrones, y algunas de corte reaccionario, especialmente sobre la cuestión de los inmigrantes y refugiados.

Ese movimiento ha generado simpatía en Francia y al nivel internacional, porque ha atacado a uno de los representantes de la oligarquía, Macron, un presidente arrogante que da lecciones a todo el mundo. Ese movimiento viene también después de grandes manifestaciones, de huelgas que se sucedieron desde hace años en Francia y que demuestran la vitalidad de la lucha de clases, la combatividad de la clase obrera, de las masas trabajadoras, de las mujeres trabajadoras, de la juventud de los sectores populares.

En el contexto de este movimiento se produjo la movilización de los estudiantes secundarios por sus propias reivindicaciones, en contra de las reformas de la educación de Macron y en defensa de la educación pública, que fue respondido más violentamente por el gobierno.

Macron se vio obligado a retroceder en el aumento de la tasa sobre la gasolina que estaba al inicio de la protesta; pero no ha respondido a las otras demandas, especialmente a la demanda de alza real del salario mínimo. Por eso la lucha continúa.

El Movimiento de los chalecos amarillos está generando miedo en la burguesía, por el caos económico y social, en el contexto de la agudización de la crisis y la creciente impopularidad de Macron. Esto obligará al gobierno a hacer algunas concesiones con el propósito de frenar la lucha.

Por el momento, la repuesta de Macron y de sus ministros está muy lejos de las exigencias del movimiento.

La movilización obrera debe crecer, especialmente en las empresas, a través de huelgas y manifestaciones en las calles, por el aumento de los salarios, de les pensiones y de los beneficios sociales.

Ese movimiento demuestra la importancia para el movimiento obrero y sindical, para las organizaciones que luchan contra el neoliberalismo, para las organizaciones revolucionarias, para los partidos y organizaciones marxista leninistas, de empoderarse de las demandas de todas las capas populares, víctimas de las políticas neoliberales, para impulsar y enrumbar la lucha contra el capitalismo, por la revolución y el socialismo.

Por eso es necesario de impulsar la lucha política para unir la clase obrera alrededor de sus intereses de clase, para que la clase obrera tome la dirección del combate de las amplias capas populares.

Es necesario, como afirma nuestro partido hermano de Francia, el PCOF, desarrollar la oposición obrera y popular contra la política al servicio de los ricos, de los patrones de los vendedores de armas.

Comité de Coordinación de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista Leninistas, CIPOML

Diciembre de 2018

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