Editorial – Febrero 2019

“Nuestra época; como nos enseña Lenin, es la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias. Con esto debemos comprender que a nosotros, marxista-leninistas, nos corresponde combatir con la mayor dureza al imperialismo mundial, a cualquier imperialismo, a cualquier potencia capitalista, que son los que explotan al proletariado y a los pueblos.” (Enver Hoxha, El imperialismo y la Revolución)

Durante el primer mes del año en curso hemos sido testigos de una serie de hechos que han marcado la configuración geo-política regional, con la socialdemocracia y el socialreformismo (mal-llamado socialismo del Siglo XXI) que se encuentran en bancarrota política y el ascenso de movimientos y líderes fascistoides y fascistizantes, siendo dos caras de la misma moneda imperialista.

En las disputas de reparto mundial entre potencias imperialistas, la socialdemocracia y el revisionismo (en sus diversas expresiones) se alinean junto al bloque China-Rusia alegando su supuesta condición de aliados para frenar el avance del imperialismo yanqui-europeo; los pueblos no seremos carne de cañón de ninguna potencia imperialista y levantamos en alto las banderas de lucha por nuestro propio objetivo histórico – la Revolución y el Socialismo. La imagen internacional del oficialismo boliviano, de supuesto anti-imperialista, se derrumba con la vergonzosa expulsión de Cesare Battisti del país, cumpliendo órdenes del fascista Bolsonaro. El binomio oficialista con visible desgaste ha buscado legitimarse con la farsa de elecciones primarias (con un solo binomio por organización y limitando el voto a la militancia registrada), sumado a la Ley de Organizaciones Políticas que ha restringido la participación popular, dando nuevos aires a los viejos Partidos cuya vigencia en los hechos terminó hace décadas. Se fortalece la alianza del MAS con la oligarquía cruceña, luego de la aprobación de la Ley del Etanol (Ley 1098) con una reunión de alto perfil (6/1/2019) entre Evo Morales, Carlos Romero (Ministro de Gobierno), Mario Guillen (ex-Ministro de Economía), Boris Marinkovic (Grupo Las Lomas), Juan Valdivia (Gravetal), Ivo Kuljis Füchtner (Grupo Kuljis, Banco Económico, Hipermaxi), y otros empresarios del oriente.

El nuevo gabinete de ministros, en los hechos un pasanaku entre los mismos funcionarios gubernamentales, trae de regreso al alumno de la Escuela de las Américas en calidad de Ministro de la Presidencia (Quintana), así como al ideólogo del modelo económico ‘plural’ (Arce), en la conflictuosa cartera de Salud asume Montaño para imponer el Seguro Universal y se refuerzan los lazos con la socialdemocracia europea (PODEMOS – España) con Manuel Canelas en el Ministerio de Comunicación. Ante el incremento constante de la deuda externa y la baja de las Reservas Internacionales, el gobierno busca demostrar fortaleza y estabilidad con una mayor tendencia represiva y autoritaria.

En esta coyuntura debemos fortalecer las organizaciones sociales y sindicales independientes frente al gobierno de turno e impulsar la construcción de una alternativa popular y patriótica que encarne las aspiraciones democráticas del pueblo boliviano, y de respeto a la voluntad popular expresada en el Referéndum del 21F.

Este quinto número de Tinta Roja tiene la tarea de llevar nuestra voz de protesta y de esperanza, impulsando la construcción partidaria en todo el país, rumbo al Primer Congreso Nacional del PCR. Siendo que el anterior número fue distribuido de forma muy exitosa en siete de los nueve departamentos del país, ahora toca redoblar los esfuerzos para que la prensa partidaria llegue hasta los últimos rincones de la Patria.

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