Editorial – Mayo 2019

Este mes se celebran 74 años de la victoria de la Gran Madre Patria Socialista Soviética, bajo la dirección del Camarada Mariscal Stalin y fruto de las políticas de planificación económica y modernización del primer Estado proletario (Planes Quinquenales), que permitieron a la URSS repeler el avance de uno de los ejércitos más poderosos de Europa, los nazi-fascistas, que ya habían conquistado varios Estados incluyendo a la potencia europea (Francia).

Stalingrado la ciudad valerosa (cómo muchas otras ciudades obreras, entre ellas Leningrado), fue el punto de inflexión y el comienzo del fin de esa maquinaria bélica-asesina que fue la Alemania nazi, derrotando al 6to. Ejército y capturando al primer Mariscal nazi con vida (Paulus).

Un gran esfuerzo no solo del Ejército Rojo, sus comandantes y dirigentes, sino de todo el pueblo soviético, así como los partisanos que en los territorios conquistados hicieron estragos y no dejaron descansar a los fascistas hasta su derrota. Cabe destacar la lucha de liberación nacional del pueblo albanés, bajo la dirección del camarada Coronel Enver Hoxha y del camarada General Mehmet Shehu, logrando expulsar de su territorio a los nazis alemanes, el fascismo italiano y los esbirros imperialistas, estableciendo la República Popular de Albania.

Los demagogos y populistas (masistas) que con bombos y platillos recibieron los 100 años de la Revolución Rusa, “no se acordaron” de tan memorable e histórico evento (ello sabemos por su incongruencia “ideológica” falsa y oportunista), siendo los mismos que entregaron al izquierdista Césare Battisti al fascismo italiano (lo que demuestra una vez más su oportunismo “ideológico”).

Recordamos la política marxista-leninista de extender las glorias del socialismo soviético a mitad de Europa (evidenciando la falsedad y mal interpretación que arrojan los troskyzantes), junto a los pueblos trabajadores del bloque soviético y las democracias populares demostraton que otro mundo es posible.

Es en la coyuntura que se desenvuelve a nivel nacional, con populistas con discursos (En palabras de la Tesis Socialista de la COB) al rojo vivo contra el imperialismo y que terminan reprimiendo al pueblo y pagando por reunirse con empresarios extranjeros para “traer inversiones” que no es otra cosa que apertura de puertas a las transnacionales. Esa lucha contra los medios (acaparados) por el gobierno (quién se cree como único juez para decir quién es izquierda y quién derecha), salpicado de corrupción, narcotráfico, represiones y muertes (que se limita a decir hechos y personas aisladas), que en año electoral busca acallar a toda expresión contestataria, nos obliga a organizarnos para enfrentar su brutalidad.

En nuestra calidad de comunistas, aprendimos de Lenin y Stalin la necesidad de realizar un trabajo político planificado y sistemático, combatiendo el espontaneísmo pequeño-burgués; en ese sentido el Partido en este momento se encuentra en la recta final para su Primer Congreso Nacional, realizando los Congresos Regionales en los que se debaten nuestros documentos fundamentales y se eligen las direcciones intermedias del Partido. Debemos orientar todos nuestros esfuerzos militantes hacía el fortalecimiento del Partido, rumbo al Primer Congreso Nacional, hito que quedará en la historia del movimiento revolucionario boliviano.

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