ANTE LA CRISIS CAPITALISTA Y LA PANDEMIA DEL COVID-19 LUCHAMOS EN DEFENSA DE LA VIDA, POR UNA SOLUCIÓN INTEGRAL (SALUD, TRABAJO, ALIMENTOS) Y POR LA SOLIDARIDAD MILITANTE

El capitalismo imperialista es un sistema socio-económico en plena putrefacción, que manifiesta crisis cíclicas generadas por la anarquía del proceso productivo y la angurría de concentración de capital de los grandes monopolios. El año 2008 estalló la crisis por la burbuja inmobiliaria que dejó a cientos de miles de familias trabajadoras en las calles, y dejó al descubierto al esencia especuladora e improductiva de la oligarquía imperialista. Esta situación económica ha llevado a una mayor polarización política en las grandes potencias imperialistas y la irrupción de grupos socialreformistas por un lado y nacionalistas fascistoides por otro, en el escenario político. Los últimos años como tendencia general registran una desaceleración en el crecimiento económico, dando señales de una crisis incipiente. En ese contexto las potencias imperialistas aumentan su grado de beligerancia con actos de agresión abierta como las que se registraron en Irán a principios de año, buscan un nuevo reparto del territorio mundial para satisfacer sus aspiraciones económicas, en ese entendido el golpe de Estado en Bolivia responde a la disputa entre bloques imperialistas por el control de nuestros recursos naturales. Los precios de petróleo registran el mayor bajón de la última década, con precios por debajo de los $30 el barril. Es en ese contexto socio-económico que irrumpe la pandemia del COVID-19, conocido popularmente como el coronavirus que ha marcado definitivamente el escenario político del futuro próximo.

Las medidas tomadas por distintos gobiernos a nivel internacional tienen como hilo conductor el proteger los intereses de los grandes monopolios frente a la vida humana. El desinterés total de varios gobernantes populistas de derecha (Reino Unido, Brasil, Estados Unidos) ha llevado a resultados desastrosos de expansión masiva del virus en desmedro de la población trabajadora que quedó sin protección; las medidas a destiempo han resultado en la desesperación, como el intento fracasado de Bolsonaro de suspender el pago de salarios por 4 meses. En otros países, sobretodo de América del Sur han optado por la militarización y la represión como forma de disimular sus precarios sistemas de salud, dictando fuertes medidas de restricción de circulación (toques de queda, estados de sitio, etc) que atentan contra la economía popular sin equipar de forma adecuada al sistema de salud. Las medidas de corto alcance: postergación de deudas bancarias, no corte de servicios básicos, flexibilización laboral, entre otros no hacen más que cargar sobre las espaldas del pueblo trabajador una deuda que tendrá que afrontar sin seguridad laboral cuando pasen las medidas.

En Bolivia, durante los 14 años del gobierno del MAS han sido insuficientes las inversiones en el sistema de salud, manteniéndose grandes brechas entre el sistema público y privado, sin quebrar con la visión fondomonetaristas que concibe la salud como mercancía. Los esfuerzos solidarios desde las Brigadas Médicas Cubanas lograron en su momento mejorar la atención preventiva y primaria en los barrios y comunidades alejadas sin resolver los problemas de fondo. El gobierno de Evo Morales se ha empeñado en criminalizar el ejercicio de la profesión médica y ha buscado reducir las conquistas sociales de los trabajadores en salud.

El gobierno ilegítimo de Añez ha convertido el tema de salud en una bandera de campaña, con su promesa demagógica de 10% del presupuesto del Estado para salud, sin embargo el manejo deficiente de esta crisis es prueba clara de su incapacidad. Fiel a su tradición oligárquica, tiene como única respuesta ante situaciones de crisis – la militarización y la represión. Las medidas dictadas a destiempo atentan contra la economía popular y dejan a miles de familias bolivianas con las ollas vacías, en medio de una falta total de planificación e información desde los altos mandos del Estado. No existe información oficial acerca de la situación de la deuda externa en medio de esta crisis, las nuevas deudas contraídas por el régimen golpista no se conocen de forma detallada. Las promesas electoreras de bonos no resolverán las deudas acumuladas y la falta de alimentos. La decisión del régimen de suspender las elecciones generales sin fecha, significa en los hechos la ampliación del mandato ilegítimo de Añez y su pandilla.

Los comunistas llamamos a lucha en defensa de la vida de todos los bolivianos ante esta pandemia de escala mundial, por lo que debe formularse un plan integral que contemple una reingeniería completa del sistema de salud de calidad bajo control del pueblo, garantía plena de estabilidad laboral, medidas de bioseguridad para los trabajadores de salud y de emergencia, sistemas comunitarios de autoabastecimiento y de canastas familiares, condonaciones de deudas bancarias (capital e interés) para los pequeños productores y comerciantes, manejando esta crisis con un enfoque de derechos humanos y no de represión.

Llamamos a la militancia del Partido a la lectura, al estudio y sobretodo a la solidaridad militante en estos días difíciles para todo el pueblo boliviano.

Bolivia, 26 de marzo de 2020

III Pleno del Comité Central

Partido Comunista Revolucionario

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