Editorial – Tinta Roja No. 13

La Noche de San Juan del año 1967 entraron las fuerzas militares al Campamento Minero Siglo XX, para acallar con plomo la voz insumisa del proletariado boliviano. El dirigente comunista Rosendo García Maisman resguardaba con su viejo fusil la Radio “Voz del Minero” y el Sindicato.
El camarada Rosendo, tuvo el valor de enfrentar la bota militar, mientras los cobardes de la dirección revisionista del PCB apostaban por una acumulación de fuerzas por vía electoral. Rosendo supo que la única forma de defender a la clase obrera era empuñar el fusil contra el enemigo de clase.


Aquella Noche de San Juan, el Estado Boliviano al servicio de la oligarquía pro-imperialista puso de manifiesto una vez más su enemistad a muerte con la clase obrera boliviana; intentó apagar la chispa de rebeldía y organización con metrallas. La memoria, la conciencia de clase que tenemos los comunistas bolivianos nos recuerda el legado de luchas heroicas de nuestra clase y nuestro pueblo por su definitiva liberación.
Hoy, recordar a los camaradas que cayeron en el combate de la Masacre de San Juan significa también recordar a aquellos que cayeron en las Masacres de Sacaba y Senkata. El c. Rosendo nos deja una enseñanza clara y contundente: no bastan los esfuerzos electoreros para derrotar a la bestia fascista; sólo la clase obrera organizada, valiéndose de todas las formas de lucha, bajo la dirección de su Partido Comunista podrá vencer.
Que la rabia, que la indignación se convierta en organización. Que nuestro homenaje a los compañeros caídos sea la Revolución Social.

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