Tinta Roja | Órgano del Partido Comunista Revolucionario (PCR) Bolivia

Tinta Roja No. 19

Estamos a menos de un mes de las elecciones generales en nuestro país, y se ha desatado una campaña generalizada de miedo. La renuncia de Añez a su candidatura, no es un acto de honradez, mucho menos de patriotismo, es el reflejo del miedo de la oligarquía a perder en las elecciones y que vuelva la “dictadura”. Es el mismo miedo que impulsa la consigna de “voto útil” para unificar las fuerzas de derecha en torno a Mesa.


El régimen en medio de la campaña electoral ha movilizado a grupos paramilitares (como la RJC) y de policías de civiles, para sembrar miedo en el pueblo. La quema del puesto de campaña del MAS en la Plaza 4 de noviembre en Cochabamba, las golpizas en Oruro y Santa Cruz, la detonación de granadas de gas en El Alto tienen un objetivo claro: sembrar miedo en el pueblo. El régimen quiere al pueblo desmovilizado, en casa, sin participar de la vida política.


Es el miedo que ha impulsado una militarización del proceso electoral, generando convenios inéditos entre el Órgano Electoral, las Fuerzas Armadas y la Policía. Es el miedo que ha orientado el diseño de protocolos supuestamente de bioseguridad que limitan los horarios de votación según la cédula de identidad, que crean nuevos centros de votación y nuevas mesas de las cuales se desconoce.


El 18 de octubre no hay una opción en la boleta electoral que encarne el programa de los trabajadores, que quiebre con el imperialismo y con las relaciones de producción capitalistas. Es más, no hay un programa de gobierno que quiebre con la banca privada y con la agroindustria, ni siquiera que los cuestione. Desde su propia convocatoria las elecciones son el producto de un pacto descarado entre los asambleístas del MAS y el régimen golpista, que negociaron sobre la sangre de los masacrados en Sacaba y Senkata. Desde el PCR no creemos que el 18 de octubre sea la batalla final, ni el día que recuperemos la democracia arrebatada en noviembre del año pasado.


Pero sí defendemos y defenderemos el derecho del pueblo boliviano de acudir a las urnas y expresar su voluntad. Desde el Palacio Quemado, bajo instrucciones directas de la CIA, se están preparando para aferrarse al poder por todos los medios, desatando su campaña de miedo. Ya lo dijimos cuando se produjo el golpe de Estado, lo que está en juego hoy por hoy es el reparto de nuestros recursos entre las potencias imperialistas, el saqueo del litio de Uyuni y del hierro del Mutún.


Para defender nuestros recursos naturales, para avanzar hacía un desarrollo nacional soberano, para construir una nueva sociedad con justicia social, sin explotación ni opresión para todos los pueblos que convivimos en el Estado Boliviano, es urgente enfrentar el miedo con la esperanza. La esperanza de que los pueblos de Bolivia ¡Venceremos!, la esperanza de una alternativa que no sólo sea escoger el “mal menor”, sino que nosotros mismos podamos construir nuestra alternativa de poder. Que tome mayor fuerza la reorganización del movimiento popular con independencia política clasista preparado para la lucha que se avecina.


Así como planteaban los camaradas albaneses mientras libraban la guerra de Liberación Nacional: debemos ser la esperanza del pueblo y el terror del enemigo.

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