Tinta Roja | Órgano del Partido Comunista Revolucionario (PCR) Bolivia

MASIVAS PROTESTAS EN LA INDIA

-EN MARCHA
Durante los últimos meses, India es el escenario de una gran confrontación entre el gobierno y los trabajadores por las reformas implementadas por el gobierno del Primer Ministro, Narendra Modi. Dichas reformas, aprobadas en septiembre de 2020, ponen en riesgo el trabajo de millones de pobladores y atentan contra la agricultura, una de las principales fuentes de ingreso para el país y, por ello, desde el 26 de noviembre, el pueblo se encuentra movilizado para exigir dar marcha atrás a las leyes aprobadas en meses anteriores.


El Primer Ministro Narendra Modi, cuyo carácter autócrata es criticado duramente por sus conciudadanos, es un representante de la derecha de su país y miembro del movimiento nacionalista ligado al hinduísmo. Su gobierno se ha caracterizado por el atropello permanente a los derechos humanos, los intentos constantes de imponer por la fuerza la religión hindú a la población, el cambio del método de cálculo para alterar las estadísticas económicas del país; además, la modificación de la normativa laboral para ponerla a favor de los empresarios y las reiteradas reformas que han sumido en la pobreza y el desempleo a millones de pobladores.


Los días 26 y 27 de noviembre, al menos 250 millones de trabajadores se declararon en huelga en Delhi, Haryana, Punjab, Uttar Pradesh y otros estados, con la presencia de los sindicatos de trabajadores del transporte, maestros, empleados públicos, trabajadores de las industrias de construcción, manufactureras, entre otras, además de los gremios de estudiantes y decenas de sindicatos agrícolas, convirtiéndola en la huelga más grande realizada en el mundo. Las exigencias de los manifestantes son dar marcha atrás a las reformas laborales impulsadas desde el gobierno, que implican la aplicación de cuatro nuevos códigos: de salarios, de relaciones laborales, de seguridad, salud y condiciones laborales y, por último, el código de seguridad social.

Con la aplicación de estos códigos, el gobierno pone en marcha un proceso de flexibilización laboral y deja en la indefensión a varios millones de trabajadores, tanto de la ciudad como del campo. En materia agrícola, el gobierno propone la liberalización de ese sector, que implica desregular los precios y disminuir la cantidad de cultivos que los agricultores le venden al gobierno, es decir, obligando a los pequeños agricultores a vender sus productos a las corporaciones y dando paso a una probable especulación que únicamente beneficiaría a los grandes empresarios, permitirán la agricultura por contrato a través de acuerdos con empresas privadas, entre otros aspectos.
Adicionalmente, el gobierno pretende eliminar de las listas los

productos esenciales a los cereales y las legumbres, lo que provocará encarecimiento de estos alimentos que son básicos en la vida del pueblo indio. Las conversaciones entre los manifestantes y el gobierno no han cesado, aunque este último se niega a ceder y ha manifestado que no dará marcha atrás a las reformas impuestas porque “mejorarán el comercio y la economía en la India”, según fuentes oficiales. Cabe mencionar que, al igual que ha ocurrido en muchas naciones durante este 2020, el gobierno indio ha utilizado la excusa de la pandemia para imponer reformas laborales que afectan a la gran mayoría de la población trabajadora. India, un país con 1353 millones de habitantes, es uno de los más golpeados por la pandemia causada por la enfermedad Covid-19, pues ya ha alcanzado los 9,68 millones de contagios y alrededor de 131.000 muertes. Su sistema de salud, prácticamente desmantelado por las políticas neoliberales de privatización, es incapaz de atender a la población. Las cifras de pobreza crecieron de manera alarmante durante la emergencia sanitaria, pues el gobierno fue incapaz de proteger a la población y se promovieron despidos masivos, la disminución de salarios y las migraciones masivas de la gente desatendida hacia las capitales.


Las demandas de los manifestantes incluyen la transferencia directa de efectivo de 7.500 rupias (US$ 101) para las familias que ganan menos del umbral del impuesto sobre la renta, 10 kg de ración gratuita por persona cada mes para quienes lo necesiten, la ampliación de la Ley Nacional de Garantía del Empleo Rural para el trabajo en zonas rurales con salarios mejorados y su extensión a las zonas urbanas, la revocación de los cuatro códigos aprobados y de las leyes en contra del agricultor, la detención de la privatización de las empresas del sector público, incluidas las del sector financiero; la no corporativización de las entidades manufactureras y de servicios administradas por el gobierno en ferrocarriles, suministros militares, puertos y áreas similares, entre otras demandas.
Las movilizaciones y los plantones convocados por los sindicatos han sido de carácter pacífico, pero los manifestantes se han enfrentado a la violencia estatal y a la brutal represión pues, desde el primer día de huelga, los manifestantes fueron dispersados con chorros de agua, gases lacrimógenos y golpes por parte de las fuerzas de seguridad. Durante estos días y hasta el cierre de esta edición, los sindicatos agrícolas han mantenido obstaculizadas las vías en varios estados norteños y avanzan hacia Nueva Delhi, mientras que anuncian una nueva huelga general que iniciaría este 8 de diciembre.

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