Tinta Roja | Órgano del Partido Comunista Revolucionario (PCR) Bolivia

A 14 AÑOS DEL 11 DE ENERO ¡NI PERDÓN, NI OLVIDO!

Ya transcurrieron 14 años donde vimos el actuar del fascismo en su máxima expresión de intolerancia, racismo y clasismo. En Cochabamba los grupos irregulares armados, al mando de la derecha regional, supuestamente salieron a defender “su ciudad”, atentaron no solo contra la dignidad de las personas del campo sino también contra su vida, es por eso que no olvidamos y tampoco perdonamos estos actos. El pueblo cochabambino tiene una trayectoria de lucha popular, y de levantamientos populares, indígenas y comunitarios [Pasa a la pág. 5]
[Viene de la portada] incluyendo la Guerra del Agua (2000) que significaron fuertes golpes para la vieja política derechista en decadencia y mostraron un nuevo rumbo de lucha. El 11 de enero (2007), sucede en un contexto marcado por la pugna entre el bloque popular y la media luna (la aglomeración de prefecturas, cívicos, empresarios con una agenda separatista y racista). En Cochabamba el entonces Prefecto Manfred Reyes Villa, ex militar activo durante las dictaduras, entrenado en la Escuela de las Américas (1976) se alineó con la media luna, a pesar del voto mayoritario del 62% en Cochabamba contra la autonomía departamental. El proyecto de autonomía departamental tenía como esencia entregar a las elites departamentales un control sobre la administración de recursos y una trinchera de resguardo para el acrecentamiento de sus intereses privatizadores.

El 14 de diciembre de 2006 Reyes Villa convoco a un cabildo donde mostraba su abierto apoyo a la oposición pro autonomista a la lucha por los dos tercios a la Asamblea Legislativa y propuso recolectar firmas para un nuevo referéndum autonómico para Cochabamba. Dicho cabildo también dio lugar de origen y conformación de la “Juventud Kochala” (antecedente directo de la actual Resistencia Juvenil Cochala), un grupo irregular y violento. Manfred concluyó el cabildo con el grito “Viva la Independencia de Santa Cruz” esto sin duda provoco una rápida reacción de los movimientos sociales que interpretaron esa frase como un llamado separatista y desconociendo lo que el pueblo había decidido en urnas.

El 19 de diciembre las organizaciones sociales convocaron a un cabildo popular en la plaza 14 de septiembre rechazando el discurso separatista del entonces prefecto, un policía infiltrado vestido de civil activo un gas lacrimógeno y ahí se dio el primer enfrentamiento. El 4 de enero del 2007 la COD (Central Obrera Departamental) llamo a un cabildo donde desconocieron a los cívicos departamentales de Cochabamba y se creó el nuevo Comité Cívico Popular, donde también se propuso un referéndum revocatorio para el Prefecto y se reinició la vigilia permanente en puertas de la prefectura, para esta acción pacifica se movilizaron personas del campo principalmente mujeres ancianos y niños.

Ante el persistente rechazo de Manfred a renunciar a la Prefectura, el 8 de enero los sindicatos campesinos de Cochabamba iniciaron un bloque de carreteras, al promediar el medio día en la plaza 14 de septiembre se dio inicio a una nuevo conflicto entre manifestantes y la policía en la cual se registraron heridos y la quema de la prefectura. [Pasa a la pág. 6]
[Viene de la pág. 5] El Comité Cívico pro autonomista convoco a una “Marcha por la Paz” para el 10 de enero las organizaciones sociales ya se encontraban desplazadas a lo largo del punto de concentración de las organizaciones cívicas. Ante esta situación para evitar enfrentamientos los cívicos decidieron hacer un cabildo en la plaza de las banderas donde la Juventud Kochala amenazaron en su discurso a los campesinos para que abandonen la ciudad hasta el 11 de enero hasta el mediodía “sino arderá el país”, dijeron que no podían tolerar más que los campesinos estén en sus plazas “invadiendo y ensuciando su ciudad”.

Es la tarde del 11 de enero cuando la mecha expira y estalla el conflicto. Los grupos campesinos se encontraban aun en la vigilia y eran resguardados con un cerco policial, pero a medida que la mal llamada “Marcha por la Paz” del movimiento separatista llegaba a la vigilia de los campesinos las calles se convertían en un escenario de violencia. La multitudinaria marcha logro romper el cordón débil de la policía, donde en algunas imágenes podemos ver como el ex ministro de gobierno Arturo Murillo negociaba con la policía para que las hordas armadas con palos, tubos metálicos, bates de béisbol metálicos, gases lacrimógenos, toritos, pistolas, bates envueltos con alambre de púas; toda esa gente armada para castigar a los “indios” que vinieron a invadir la ciudad, mellando la dignidad y atentando contra la vida de todos los campesinos que tenían a su paso sin importar si eran hombre, mujeres, niños o ancianos ellos eran felices mientras agredían a esas personas solo por el hecho de ser contestatarios.

El saldo de los conflictos fue de tres muertos: dos campesinos baleados y un integrante de la Juventud Kochala golpeado hasta la muerte, más de 200 heridos. Las heridas del 11 de enero hasta ahora no cicatrizan, es más se ahondan con los hechos del golpe de Estado de 2019, en el que la Juventud Kochala volvió en forma de Resistencia Juvenil. Hasta ahora viven en impunidad los responsables políticos y materiales de las muertes del 11 de enero. Las negociaciones entre la cúpula del MAS-IPSP y los promotores del fascismo es una traición a la lucha popular, quienes perdieron sus vidas luchando por un país en el que todos podamos entrar a la Plaza Principal, en el que cada quien pueda hablar su lengua materna, en el que no seamos golpeados por el simple hecho de ser ‘indios’. Han pasado 14 años, y una vez más los paramilitares vuelven a imponerse en los valles cochabambinos, siguen habiendo ciudadanos de primera y de segunda, y es más Manfred con total impunidad vuelve al país como candidato a la Alcaldía de Cochabamba.

La historia nos da la razón: con el fascismo no se negocia, se lo aplasta. La única garantía de derrotar al fascismo es un pueblo organizado, movilizado y armado, bajo la dirección de un Partido Marxista-Leninista. El pueblo trabajador puso el pecho en 2007 contra el separatismo, y una vez más en 2019-20 contra el golpismo, y hoy con toda claridad los comunistas bolivianos planteamos que para que ¡nunca más! el fascismo pise nuestras calles la salida está en la organización y la defensa popular, en recuperar nuestras direcciones sindicales y sociales, en construir nuestro propio proyecto político por la liberación nacional. Los comunistas bolivianos estamos convencidos que no existe paz social sin justicia, que los responsables políticos y materiales de las masacres no pueden quedar en impunidad

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