Tinta Roja | Órgano del Partido Comunista Revolucionario (PCR) Bolivia

Tinta Roja No. 23

Al iniciar el mes de mayo fueron posesionadas las nuevas autoridades subnacionales (muncipales y departamentales) cerrando el ciclo de elecciones postergadas desde 2019. La nueva configuración por un lado reafirma la consolidación de liderazgos dentro del golpismo. La unidad de todas las fuerzas opositoras en torno a la candidatura de Luis Fernando Camacho a la gobernación de Santa Cruz y el voto a favor de Iván Arias en la alcaldía de La Paz y de Manfred Reyes Villa en Cochabamba, sumado al apoyo para Poppe (fascista declarado) que perdió por menos de 400 votos la alcaldía de Sucre, sientan las bases para una articulación peligrosa de la reacción en el eje central del país.


Las victorias electorales de ‘nuevas’ agrupaciones como Jallalla en El Alto y la gobernación de La Paz, y el Movimiento Tercer Sistema (MTS) en Beni y Pando, no es señal de una pluralidad de fuerzas ‘plurinacionales’ como reivindican algunos ilusos del MAS-IPSP, sino que es una expresión del pragmatismo, oportunismo e incluso del alquiler de siglas electorales. Se ha hablado abiertamente en medios de prensa de los cobros por curules en Jallalla y en plena campaña, candidatos del MTS llamaban a votar por otras fuerzas electorales (CC, Creemos). No existe ningún punto de coincidencia ideológica, política o programática en estas siglas electorales. El MAS-IPSP, mediante la Ley de Organizaciones Políticas ha asegurado una serie de condiciones que impidan la inscripción legal de otras fuerzas electorales de izquierda, mientras la derecha tiene la facilidad de negociar alianzas en base a la ‘legalidad’ de partidos como el MNR, ADN, FRI y UCS que en los hechos desaparecieron hace más de dos décadas.


Las cúpulas del MAS-IPSP mantienen su poítica de negociación y conciliación: en Cochabamba el gobernador electo se abraza con Manfred, Evo Morales publica en sus redes sociales fotos de reuniones con empresarios agroindustriales de Santa Cruz, el discurso oficial se centra en una supuesta ‘reconciliación’ mientras aún no se aprueban los juicios de responsabilidades contra el régimen de facto.


Desde el PCR exigimos justicia por las masacres de Sacaba y Senkata, así como exigimos justicia por enero negro (2007) y la masacre del Porvenir (2008) cuyos autores intelectuales y materiales gozan de impunidad e incluso de cargos de elección pública. Los intereses de los trabajadores, de los campesinos, de las grandes mayorías de nuestro país no pueden ser conciliados con los intereses de clase de la oligarquía, de los banqueros, de los agroindustriales y de los empresarios mineros. Hoy más que nunca es urgente avanzar en el Partido, como organización independiente de los trabajadores del campo y de la ciudad, bajo las banderas del marxismo-leninismo; es urgente fortalecer las organizaciones populares con independencia de clase, para aplastar la amenaza fascista.

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