Tinta Roja | Órgano del Partido Comunista Revolucionario (PCR) Bolivia

¿Plan Cóndor 2.0? Arremetida imperialista en América Latina

El Plan Cóndor fue una articulación a nivel continental (aunque con mayor fuerza en el Cono Sur) durante los años 70 y 80 mediante la cual las dictaduras militares unieron fuerzas para reprimir y perseguir a los movimientos populares y de izqueirda. Bajo la orientación de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de los EEUU) fueron perseguidos, torturados y asesinados miles de militantes, activistas y luchadores sociales y sus seres amados, para imponer un régimen de terror que traspasaba fronteras.
A los meses de usurpar el Palacio Quemado, el régimen de facto de Añez expresó en el 1er Congreso de Agencias de Inteligencia de Sudamérica, que los grupos de izquierda “deben ser identificados, perseguidos cercados y derrotados” (05/03/2020). La construcción del discurso político que iguala la izquierda al narcotráfico y al terrorismo, no es algo novedoso en América Latina, pero el golpe de Estado en Bolivia ha permitido visibilizar una coordinación objetiva entre las fuerzas reaccionarias, mucho más allá del discurso.
La reunión en la Universidad Católica, que tuvo como protagonistas a representantes del Comité Cívico Pro Santa Cruz, al mal-llamado ‘CONADE’, a Comunidad Ciudadana, a parlamentarios de derecha y a la Iglesia Católica, también contó con la participación de embajada del Brasil; fue esta reunión antidemocrática y anticonstitucional en la que las élites reaccionarias del país ungieron como primera mandataria a Jeanine Añez.
Los envíos de armamentos bélicos desde los gobiernos de Macri (Argentina) y Moreno (Ecuador) llegaron al país como muestras de apoyo al régimen de facto de Añez, cuando las balas y los gases heredados del gobierno de Evo Morales ya no alcanzaban para la represión.
El conocido funcionario de la Embajada Estadounidense y operador de la CIA en Bolivia, Erick Foronda, fue uno de los hombres fuertes del régimen de Añez, como enlace directo de los EEUU, tenía un poder mayor al de los ministros según denunció la ex ministra Lizarraga. El historial de varios integrantes del Alto Mando Militar, quienes cursaron la formación de la Escuela de las Américas tampoco viene como sorpresa sino que confirma el papel del imperialismo yanqui en el golpe de Estado.
La OEA, que se limita a comunicados tibios ante la desgarradora violencia estatal en Colombia y Chile, se atribuyó el papel de árbitro en las elecciones bolivianas de 2019. Así como Almagro expresó su apoyo contundente al ‘derecho’ a la re-elección de Morales, a pesar de los resultado del referéndum constitucional de 2016 que habían rechazado esta posibilidad; ante las irregularidades en las elecciones de 2019, la OEA con el beneplácito y la venia del MAS-IPSP inmiscuyó en el proceso electoral ante la denuncia de seria irregularidades.
El golpe de Estado no fue un hecho fortuito ni espontáneo, fue digitado y diseñado conforme a las tácticas y estrategias diseñadas por la CIA. La guerra psicológica, las pugnas regionales, la construcción de legimitidad de consigas y actores sociales, el uso de los medios de comunicación (a los que se sumó la propagación por redes sociales) cumplen al pie de la letra la propuesta de Gene Sharp. Los golpes en Honduras (2009), Paraguay (2012) y Brasil (2016) permitieron al imperialismo afinar los detalles estratégicos para el golpe en Bolivia de 2019.
Los gobiernos ‘progresistas’ han demostrado una y otra vez su voluntad conciliadora y vacilante ante el imperialismo, han planteado como política internacional el acercamiento al bloque chino-ruso sin que esto represente un quiebre frontal con el bloqueo EEUU-Europa, han dado avances en términos de políticas sociales sin romper con las estructuras de explotación capitalista. La arremetida imperialista no tiene como blanco principal a los gobiernos ‘progresistas’ sino al pueblo trabajador, tiene como objetivo detener toda posibilidad de avance en la organización y la lucha popular.
La arremetida imperialista, en medio de un contexto de crisis económica, social y sanitaria es para sentar la mano dura a los pueblos. Asi como las oligarquías de América Latina al servicio del imperialismo, articulan su accionar, apoyándose material y moralmente para imponer su agenda – los trabajadores latinoamericanos debemos reforzar nuestros lazos de solidaridad internacionalista en la lucha revolucionaria. Debemos redoblar esfuerzos para fortalecer nuestra Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas (CIPOML) y los espacios unitarios de lucha popular, porque sabemos que la lucha anti-imperialista es en esencia una lucha anti-capitalista.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *