Tinta Roja | Órgano del Partido Comunista Revolucionario (PCR) Bolivia

Tinta Roja N° 24

Los aparatos comunicacionales de la burguesía y del gobierno del MAS-IPSP han posicionado como consigna fundamental la existencia o no de un golpe de Estado en 2019. La estrategia jurídica del MAS-IPSP contra Añez y sus secuaces gira en torno al hecho del golpe de Estado y los tecnicismos reglamentarios, en lugar de buscar la justicia por las masacres y la corrupción; por su parte la oposición burguesa se empeña en defender la tesis de una supuesta ‘sucesión constitucional’.
Ante esta aparente dicotomía, cabe preguntarse ¿por qué los comunistas bolivianos asumimos una línea de lucha anti-golpista? ¿y cómo se diferencia la línea del PCR del discurso gubernamental?
Fue golpe de Estado. Fue golpe porque de forma anti-democrática la oligarquía fascista usurpó el poder estatal. Fue golpe porque las fuerzas represivas del Estado intervinieron abiertamente en la vida política del país. Fue golpe porque el fascismo en ascenso quebró con la democracia representativa e impuso sus representantes en el Palacio Quemado. Fue golpe porque con tanques, aviones y armas de guerra se impuso el régimen que fue nombrado en una reunión secreta en la Universidad Católica.
El golpe de Estado se consumó con la renuncia forzada de Evo Morales y Álvaro García Linera, acortando su mandato constitucional, pero el golpe no fue contra ellos sino contra el pueblo boliviano. El golpe aprovechó el cúmulo de legítimo descontento social, el desconocimiento a los resultados del referéndum constitucional de febrero 2016 que impedía la reelección contínua, y estalló con el manejo desastroso del proceso electoral de 2019. El objetivo del golpe fue la imposición de una agenda de privatización, endeudamiento y de sumisión a los intereses del imperialismo yanqui. La contradicción interimperialista por el reparto de territorios y el control de los recursos naturales estratégicos (como el litio del Salar de Uyuni y el hierro del Mutún).
Para los comunistas bolivianos aseverar que hubo golpe no es una retórica vacía, o una propaganda, tiene responsables políticos y materiales que hasta ahora se mantienen en impunidad. Decir que fue golpe no implica de ninguna manera justificar los errores cometidos durante los 14 años del proceso de cambio como mucho menos significa socapar la política conciliatoria que hoy lleva el gobierno de Arce Catacora.
Para los comunistas bolivianos, el golpe de Estado es una muestra clara y contundente de que nuestro país está inmerso en la lucha de clases, que una nueva Constitución por más progresista o de avanzada que sea no transforma las relaciones sociales de producción. La oligarquía y el imperialismo no son ‘socios estratégicos’ ni aliados como plantea el MAS-IPSP, sino que tienen intereses de clase antagónicamente opuestas a las nuestras.
La recuperación de la democracia formal y la derrota electoral de la oligarquía no deben traducirse en una desmovilización del bloque popular, aún nos quedan enormes tareas pendientes, nuestro país aún sufre hondas desigualdades, explotación y opresión. Los comunistas planteamos la necesidad de construir una alternativa popular, revolucionaria, antiimperialista, antifascista y anticapitalista que dispute todos los espacios (sindical, social, político-electoral). Porque sabemos que la única garantía de transformación real de nuestra Patria es que las grandes mayorías seamos gobierno.